Hasta La Cintura

EZEQUIEL 47:4

El río del Espíritu de Dios ya está fluyendo aquí pero debemos aprender cómo entrar y permanecer en ese río de gloria.

 

Dios no se va a ajustar a nosotros, somos nosotros quienes debemos alinearnos a la voluntad y formas de Dios para acceder a Su realidad.

 

No producimos el río, entramos en el.

 

¿Cómo nos preparamos y damos el salto para entrar en el río del Espíritu?

 

Los lomos o la cintura representan la fuerza humana, nuestra capacidad de vivir y hacer cosas por nosotros mismos en nuestras propias fuerzas.

 

Para entrar y permanecer en el rio de Dios es necesario vivir en el Espíritu Santo y no por nuestras propias fuerzas.

 

  1. LA EVIDENCIA

 

La evidencia que alguien es un hijo de Dios es el Espíritu Santo en esa persona.

 

Mateo 3:13-17

 

Lo que validó de parte de Dios la identidad de Jesús como Hijo de Dios fue el Espíritu Santo que vino sobre su vida.

 

El Espíritu Santo no solo vino sobre jesús sino que reposó o descansó en Él.

Debemos asegurarnos que el Espíritu Santo siempre pueda reposar en nosotros

 

La obediencia trae el Espíritu Santo sobre nosotros

Romanos 8:14

 

  1. VIVIR EN EL ESPIRITU

 

Gálatas 5:16-26

 

Vivir por el Espíritu Santo se evidencia en nuestra vida diaria y la dirección que toman nuestras decisiones.

 

Hay una batalla interna constante entre el Espíritu Santo y nuestra naturaleza pecaminosa y esta batalla determina hacia donde ira mi vida en la tierra y en la eternidad.

 

Aunque creamos en Cristo si vivimos en la realidad o la manifestación de la naturaleza pecaminosa en nuestras vidas no tendremos vida eterna porque no es posible entrar al Reino de Dios viviendo diferente a lo que dice Su Palabra aquí en la tierra.

 

La naturaleza pecaminosa siempre va a sacar a flote la peor versión de cada persona pero el Espíritu Santo va a sacar a la luz la mejor versión de cada uno de nosotros.

 

Si la evidencia de un verdadero hijo de Dios es el Espíritu Santo en él, entonces la evidencia del Espíritu Santo es el fruto que Él produce en nuestra manera de vivir desde el corazón hacia afuera siempre.

 

Debemos crucificar nuestra naturaleza pecaminosa cada día y vivir guiados por el Espíritu Santo.

 

 

Tanto oír la voz de Dios como hablar en lenguas son claves en la búsqueda de una relación más profunda con Dios en la oración.

 

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