Conquistadores Del Tiempo Final

Fuimos llamados a ser conquistadores de cosas grandes. Josué y Caleb nos muestran el Espíritu que tiene un conquistador  en las diferentes circunstancias por enfrentar a lo largo del camino.

Veamos Exodo 12:33-36

 

Son los tiempos finales y será en esta época como en el Éxodo.

 

No nos iremos huyendo ni en derrota sino en completa victoria viendo derrotado al mundo.

 

Somos la generación de Josué, la generación que conquista.

 

Josué y Caleb nos muestran el Espíritu que tiene un conquistador por encima de la edad.

 

Caleb representa el conquistador que no está mirando la edad del cuerpo sino el Espíritu que ha recibido del Padre para conquistar todo lo que se le prometió.

 

Josué representa a los jóvenes que superan el proceso, que crecen y maduran en el propósito de Dios hasta ser todo lo que Dios quiere que sean.

 

Un conquistador entra en guerra

Éxodo 17:8-14

Dios busca a quienes no ponen excusas ni peros, busca quien está dispuesto a lo que sea para Dios.

 

Dios busca valientes que se jueguen su vida por Él, los cobardes no conquistan, el temor paraliza pero la fe impulsa a más, Josué sirvió a Moisés aunque no le representó reconocimiento, los que no quieren servir sin reconocimiento no conquistan.

 

Josué peleó la batalla mientras Moisés, Aarón y Hur estaban en la montaña y Moisés estaba sentado, cualquiera que no fuera un conquistador pensaría porque a él le tocaba enfrentar la parte dura mientras los otros solo oraban, pero Josué entendía la realidad espiritual y la labor de cada uno.

 

Muchos jóvenes hoy quieren que siempre se les explique porque deben hacer cada cosa y sobre todo que ganancia van a tener al hacer eso porque son egoístas y no entienden que la autoridad se gana sirviendo, que todos debemos ser probados y aprobados para seguir avanzando.

 

Josué empezó desde abajo, él era el siervo de Moisés y eso no era fácil, hoy muchos quieren empezar desde arriba y por eso se caen con tanta facilidad. Tratan de evitar el proceso diciendo: “a mi nadie me va a mandar”, que equivocados están, todos necesitamos estar bajo autoridad para poder crecer, ser procesados, ser instruidos, aprender, madurar y desarrollar lo que somos realmente según la voluntad de Dios.

 

Un conquistador tiene privilegios y hace sacrificios

Éxodo 24:12-18

Dios busca a quienes tienen hambre de más de Dios.

 

Josué tuvo privilegios que nadie más tuvo, ni siquiera Aarón, porque Josué siempre estaba sirviendo al hombre Dios.

 

Hoy muchos no van a un nivel mayor porque no están dispuestos a servir a los hombres y mujeres de Dios para aprender a servir a Dios y por eso se pierden los privilegios.

 

Josué tuvo que esperar los mismos cuarenta días y cuarenta noches que estuvo Moisés delante de Dios, porque los conquistadores están dispuestos a hacer sacrificios, están dispuestos a honrar los privilegios que Dios les da y le dan la prioridad a Dios y a Su Reino.

 

Un conquistador vive consagrado

Éxodo 32:15-20

Josué no se contaminó con la idolatría del becerro de oro porque estaba en la montaña con el hombre de Dios, un conquistador es alguien apartado del pecado, apartado del mundo, es alguien diferente, es alguien consagrado para Dios que no se contamina con las cosas de este mundo.

 

Vivimos en una época donde cada persona quiere ser única y especial, por eso muchos hacen cosas extrañas para llamar la atención y parecer diferentes.

 

Pero es la consagración a Dios lo que nos hace únicos y diferentes porque nos lleva al diseño original de Dios a través de la comunión y la santidad.

 

Al estar consagrados y apartados para Dios encontramos en Él quienes somos realmente y todo lo que podemos hacer y alcanzar porque Él vive en nosotros.

 

Aunque Josué creció en medio de una generación malvada y rebelde a Dios, él no se contaminó porque permaneció con el hombre de Dios y en el tabernáculo de Dios, con las personas correctas y en la presencia de Dios.

 

Un conquistador es apasionado

Éxodo 33:11

Josué nunca se apartaba del lugar de adoración, un conquistador es alguien que valora la presencia de Dios, es alguien que adora y honra a Dios y a Su casa.

 

Muchos hoy no tienen Espíritu de conquista porque no tienen pasión por Dios.

 

La pasión no es solo cantar fuerte o llorar, la pasión tiene que ver con tiempo invertido, dinero invertido, decisiones correctas aunque implique renunciar a mis deseos y a lo que los demás hacen.

 

La pasión te rompe los límites de la razón y hace que te vuelvas un loco por Jesús.

 

Pasión tiene que ver con darle prioridad a buscar a Dios en oración, en ayuno, en La Palabra, en la iglesia, en no perderse cosa alguna que tenga que ver con el Reino de Dios.

 

Tiene que ver con esforzarse para invertir todo lo necesario para estar más cerca de Dios, tiene que ver con sembrar, con invertir en eventos cristianos, en conciertos, en congresos, en libros, en música, en lo que sea necesario para seguir creciendo y tener más de Dios.

 

Hoy hay un cristianismo dormido que quiere que Dios le de una gran vida pero sin invertir mucho, sin mucho esfuerzo, con mucho entretenimiento, con mucho descanso y sin someterse a nadie.

Pero Josué estaba realmente apasionado por la presencia de Dios al punto que no quería salir del lugar de reunión con Él.

 

Hoy la pasión es escasa porque nadie quiere perder su reputación, por eso no se cultiva el Espíritu de conquista, no hay alabanza espontánea, no hay alegría al alabar a Dios.

 

No hay mucha adoración genuina sino canciones aprendidas pero no hay conexión en el Espíritu, por eso casi nadie llora al sentir la presencia de Dios, no se entra mucho en el Espíritu y no hay revelación sobrenatural.

No hay una urgencia por predicar de Jesús a los perdidos y todo es por falta de pasión por Dios, por Su casa y por Su causa que son las almas que se pierden.

 

Un conquistador vive en fe

Números 14:6-9

Josué siguió creyendo junto con Caleb aunque toda la nación fue pesimista.

 

Josué escuchó el sonido de batalla porque la conquista ardía en su corazón, el conquistador siempre está listo para avanzar, no es alguien negativo ni habla necedades, es alguien que habla y respira fe y conquista todo el tiempo.

 

Un conquistador es alguien de fe, que habla fe y no negativismo, es alguien que respira fe, es alguien que motiva siempre a la fe y a las buenas obras, es alguien que cree en Dios para lograr cualquier cosa y cree en la gente para que lleguen a su máximo potencial.

 

Un conquistador impulsa a otros a conquistar porque no es posible conquistar grandes retos solo, nos necesitamos, somos un cuerpo, el cuerpo de Cristo.

 

Motiva a otros a la fe y a las buenas obras y tu serás levantado como un conquistador. Clic para Twittear

 

Un conquistador espera su temporada

Números 27:18-23

Dios ya tenía un plan para Josué pero solo lo reveló en el tiempo apropiado porque Josué siguió en el proceso correcto hacia su propósito.

 

Todo el que comprende que somos conquistadores sigue creciendo a través del tiempo en todo.

 

Los conquistadores esperan su temporada de brillar por voluntad de Dios y no buscan su propia manera de alcanzar el éxito.

 

Un conquistador es aquel que sirve y sirve hasta recibir la herencia espiritual, física, familiar, laboral y en cada área.

 

Muchos no reciben su herencia y no llegan a su máximo potencial porque se rehúsan a servir y a pasar el proceso de lavarle los pies a otros.

 

Se rehúsan a honrar, se rehúsan a humillarse a sí mismos y Jesús enseñó que el que se humilla será exaltado y el que se exalta será humillado. (Mt.23:12)

 

Hay un solo camino a la grandeza y es el servicio, atravesando el proceso hasta llegar a la plenitud de la voluntad de Dios y es ahí donde se manifiesta lo que somos realmente según el propósito de Dios

 

Un conquistador llega más lejos

Josué 1:1-9

Los conquistadores como Josué llegan a niveles mayores para cumplir la promesa y van a lo que ojo no ha visto, lo que oído no ha escuchado y a lo que nadie se ha imaginado, porque nada los detiene de la voluntad y la promesa de Dios.

 

Un conquistador adquiere influencia generacional

Josué 24:15

Los conquistadores levantan familias y generaciones en Dios, estables, benditas, prósperas, que avanzan, que sirven a Dios con todo y los influencia hasta hacerlos también unos conquistadores.

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